Escapada a Ayllón (Segovia)

En estos días de transición hacia el nuevo año decidí aprovechar uno de ellos para visitar un pueblo de Segovia que hace tiempo mi amigo y compañero Fidel me había recomendado: Ayllón.

A poco más de hora y media de Madrid por la carretera de Burgos (salida 103 dirección Soria), Ayllón se sitúa sobre la ladera de un cerro donde existía una fortaleza rodeada de murallas que, a diferencia de otras villas del estilo, bajan hacia el río dotando al municipio de un entramado urbano muy característico.

Siguiendo la N-110 que tomamos desde la A-1 llegamos a la entrada principal de Ayllón. Antes, debemos cruzar el río Aguisejo por su puente románico de cuatro ojos. Este río, de apenas 25 kilómetros de longitud y que nace en la cercana Sierra de Ayllón en el esquinazo de las provincias de Segovia, Guadalajara y Madrid, ofrece un bonito paseo con el rumor del agua regalando nuestros oídos mientras se dirige hacia su desembocadura en el río Riaza.

IMG_3392A la zona antigua se accede por El Arco. Nada más superarlo, el aspecto de las viviendas  y los edificios históricos nos harán sumergirnos en la época medieval. El Palacio de los Contreras de 1497 es el primer monumento que nos encontramos antes de llegar pocos pasos después a la seña de identidad de la Villa: la Plaza Mayor. Se trata de una plaza porticada y presidida por el edificio que alberga el ayuntamiento, antiguo Palacio de los Marqueses de Villena. A su lado, la Iglesia románica de San Miguel del siglo XII es otra de las maravillas que incluye una plaza que no te dejará indiferente y que, con el soniquete de los villancicos navideños, se vuelve aún más especial.

La fuente situada en el centro de la Plaza Mayor es de 1892 y se construyó con motivo del IV Centenario del descubrimiento de América. Se debe a que uno de los tripulantes que acompañaba a Colón en su viaje a las Américas fue un ilustre vecino de la Villa de Ayllón. Cruzamos la plaza dejando el ayuntamiento a nuestra izquierda y llegando a la plaza Ángel del Alcázar donde nos encontramos con la iglesia de Santa María la Mayor, la cual no podemos visitar al encontrarse cerrada -es lo que tiene estas excursiones en días laborables-.

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Escaleras hacia la zona alta con el Cristo del Sagrado Corazón al fondo.

Bordeamos por la calle de El Parral dejándonos impresionar por las casas con su entramado de madera característico de la arquitectura tradicional castellana hasta que nos topamos con el antiguo convento de las Concepcionistas, una iglesia románica que hoy en día está gestionada de forma privada y de la que destaca su rica portada.

Buscamos ahora la parte alta del municipio dominada por la imponente imagen del Cristo del Sagrado Corazón. Paseamos por la calle Real, plagada de casas antiguas con escudo heráldico, y de donde salen callejones con escaleras de piedra que nos llevan a lo alto del cerro del Castillo.

Subimos las escaleras por el Paseo de las Bodegas, dejando a nuestra derecha cuevas por las que nos podemos adentrar si nuestra curiosidad nos lo pide, hasta llegar a la citada escultura del Sagrado Corazón, desde donde nos daremos cuenta que el esfuerzo mereció la pena. La vista panorámica de Ayllón y todo el valle del río Aguisejo es sencillamente única. Junto a la imagen, los Paredones, partes de la muralla árabe que se conserva y, a pocos metros, la Torre Martina con un mirador desde el que se puede divisar todo el municipio desde un lugar privilegiado (al que no pudimos subir por aquello de ser día laborable…).

Vista de Ayllón desde el Sagrado Corazón

Regresamos sobre nuestros pasos escaleras abajo para toparnos de nuevo con la calle Real y completar el paseo por Ayllón por las calles Encaño y Termiño hasta encontrarnos con el Palacio del Obispo Vellosillo del siglo XVI y actual sede del Museo de Arte Contemporáneo y de la Biblioteca Municipal.

Es hora de comer y las opciones se reducen por no ser fin de semana o festivo. Cerca de la plaza, un vecino de Ayllón nos habla de ‘El Rincón de la Plaza – Casa Pedro’, “un restaurante que lleva abierto tres meses y del que he oído hablar muy bien aunque no he estado”, nos dijo. Sin dudarlo, acudimos allí y desde que subimos las escaleras hasta el primer piso donde se encuentra, quedamos encantados con la elección. El dueño nos recibe muy servicial y mostrando una amabilidad de la que últimamente adolece la hostelería en España. Las opciones de menú, uno más simple de 11 euros y otro de 20 con cochinillo y cordero asados de segundo, son más que aceptables y, como gran parte de culpa de la visita a Ayllón la tenía el hecho de comer un buen cochinillo, nos decantamos por la segunda opción.

La primorosa atención que recibimos de Pedro, con sus chascarrillos e historias de toda una vida entre fogones, se complementa con una comida exquisita que tiene como colofón una ración suprema de cochinillo que, para más inri, el dueño nos invita a repetir -para lo que deberíamos de tener tres estómagos…-.

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Paseo del río Aguisejo

Finalizamos la visita a Ayllón con un paseo a orillas del Aguisejo con sus aguas cristalinas haciendo las delicias de nuestros oídos antes de decir adiós a uno de los 68 pueblos más bonitos -con todo merecimiento- de España.

2 comentarios sobre “Escapada a Ayllón (Segovia)

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