Un día cualquiera en Atienza

Atienza es de esos lugares que te transporta en el tiempo. “Villa Medieval”, reza su eslogan. No es para menos. La huella de otra época, quizá mejor, se deja notar en cada calle, en cada plaza o en cada rincón más insospechado. Un martes cualquiera de este invierno paseamos por uno de los quince nuevos pueblos de la asociación “Los Pueblos más Bonitos de España“. Un día perfecto para disfrutar de la calma, el sosiego y la tranquilidad de este municipio alcarreño que aún está asumiendo su nuevo status.

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Plaza de España de Atienza

Con poco más de 400 habitantes, Atienza nos recibió nublado y con una lluvia fina que siempre confiere un carácter especial a cualquier escenario. Tras avituallarnos en la Plaza de España, decidimos perdernos por sus calles, ascendiendo y cruzando el Arco Arrebatacapas o de San Juan, una reliquia de la antigua muralla de la villa con un curioso nombre que corresponde al hecho de que el viento arrebata las capas de los cofrades cada Domingo de Pentecostés, día importante en la localidad con la festividad de la Caballada de Atienza.

La Plaza del Trigo es de una belleza notable. Sus casas son una muestra de la arquitectura tradicional de la villa con sus soportales. A la izquierda, nos encontramos con la Iglesia de San Juan Mercado, una obra acabada a finales del siglo XVI y abierta de par en par para visitar y disfrutar de su majestuoso interior con tres naves.

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Plaza del Trigo de Atienza

Cabe destacar el importante carácter religioso de Atienza que, en su día, llegó a contar con catorce iglesias. Hoy en día podemos disfrutar de ocho de ellas y tres ermitas repartidas a lo ancho y largo de su término municipal. Dentro del propio núcleo urbano, y durante nuestro paseo por el trazado irregular del callejero de Atienza, nos encontramos con la iglesia de San Gil, la de la Santísima Trinidad, la de San Salvador y Santa María, estas tres últimas próximas al castillo, al que decidimos subir tras reponer fuerzas.

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Iglesia de San Gil, en Atienza

Lo malo de visitar municipios como este en días laborables es que muchos de los lugares destinados al turismo o que solo abren en durante el fin de semana, permanecen cerrados como, por ejemplo, la Oficina de Turismo, situada en la Posada del Cordón. Sin embargo, tienen el detalle de dejar en el buzón de la entrada planos y demás información del municipio. Pasa lo mismo con los restaurantes. Las opciones se reducen, al igual que el precio, por lo que decidimos comer en la Fonda Molinero, una de las casas rurales de Atienza donde nos atienden de lujo y comemos de maravilla.

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Vista del Castillo de Atienza desde Fonda Molinero

Nos queda subir hasta el castillo para completar como es debido nuestro paseo por la bella Atienza. Ascendemos por un montículo entre la plaza de toros y el merendero para alcanzar el camino y dirigirnos al ‘Castillo Roquero‘, denominado así por su extraordinaria ubicación. Parece mentira que aquello se mantenga allí arriba durante siglos sin que la acción del viento y el agua con la consiguiente erosión haya podido con ello.

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Camino al Castillo Roquero (dcha) con la Iglesia de Santa María (izda)

Al llegar arriba, cruzamos el arco de entrada que resiste y nos encontramos con dos profundos aljibes que tiempo atrás sirvieron para recoger el agua de lluvia. Al fondo, se accede a la torre del homenaje con salas interiores y estrechas escaleras que van llevándonos a diferentes niveles donde puedes imaginarte sus diferentes usos. Se mantuvo útil desde su construcción entre los siglos XI y XII viendo pasar a celtíberos, árabes y cristianos. Fue cárcel para nobles y vivienda de Felipe V hasta que, con la Guerra de la Independencia cuando fue devastado por las tropas francesas (1811), comenzó su deterioro hasta lo que es el día de hoy.

Desde lo alto de la torre podemos deleitarnos con unas vistas únicas, no solo de Atienza, sino también de toda la comarca. Un lugar perfecto para respirar aire puro y, de paso, preguntarnos por qué los tejados de las casas están llenos de ventanas…

De vuelta a la parte baja y antes de marcharnos, decidimos tomar algo. La cafetería “Cachare” cuenta con sillones y un espacio diferente en el que descansar y charlar tranquilamente. Además, su propietario nos habló de la presencia del “Trono de Hierro” de Juego de Tronos unos meses antes, como parte de una campaña de márketing de HBO por la cual se situaron seis asientos reales en diferentes ubicaciones del mundo. Una de ellas, fue Atienza. De hecho, en el mismo enclave, el alcalde colocó una espada de hierro como recuerdo del paso de aquel sillón real que trajo miles de fans de la serie a la localidad alcarreña.

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Entrada al pueblo de Atienza

Es hora de decir adiós a Atienza, una villa con una gran historia, con influencias culturales que la han dotado de un carácter y una idiosincrasia muy particular, y que se ha ganado por mérito propio ser uno de los 94 pueblos más bonitos de España.

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