Torrelaguna: la historia de una Villa que te enamorará

Torrelaguna está acostumbrada a sufrir reveses a lo largo de su historia. Fue saqueada en la Guerra de la Independencia y también destruida durante la Guerra Civil. Sin embargo, uno de los mayores golpes lo tuvo a finales del siglo XV cuando el Cardenal Cisneros, ilustre torrelagunense -confesor de Isabel La Católica, Arzobispo de Toledo y Regente del Reino de Castilla-, quiso fundar allí la Universidad que más tarde acabó creando en Alcalá de Henares en 1499.

Los terratenientes de la Villa se negaron y no le cedieron las tierras en las que pretendía que se construyera dicha Universidad. Pensaron que la llegada de forasteros desde distintos rincones supondría una amenaza para sus riquezas. Lo que pudo ser y no fue. El esplendor de una Villa que mantiene su encanto y que, probablemente, no fue a más por el egoísmo de las gentes de entonces que molestaron profundamente al Cardenal quien espetó la famosa frase saliendo del pueblo: “De Torrelaguna, ni el polvo“.

Busto Cisneros
Busto del Cardenal Cisneros frente al Palacio de Salinas

Lo cierto es que a Cisneros se le pasó el enfado e hizo mucho y muy bueno por una Torrelaguna que fue un centro de encuentro de teólogos y filósofos en la época de mayor esplendor de la Villa. Ese esplendor que ha mantenido a duras penas a lo largo del tiempo y que vamos a descubrir en este recorrido narrativo como preludio a una visita obligada.

Entramos en Torrelaguna desde la N-320. El trazado irregular de su callejero se corresponde con su origen medieval. La calle Cardenal Cisneros es la principal de una Villa declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1974 y protagonista del comercio de la población. Se trata de una calle netamente peatonal en la que, a ambos lados, se pueden contemplar las edificaciones antiguas con los escudos de armas de las familias nobles y acaudalados que las regentaban. Es una calle que en fiestas toma especial relevancia por los famosos encierros de la localidad.

Calle del Cardenal Cisneros
Calle del Cardenal Cisneros

Llegamos a la Plaza Mayor, núcleo de la vida social y comercial de Torrelaguna desde tiempos remotos. Allí se encuentra la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, situada justo en el lugar en el que se encontraba la casa natal del Cardenal Cisneros. Además, la plaza alberga cada lunes el tradicional mercadillo que desde hace siglos abastece a las cercanas poblaciones de la comarca. También se trata del lugar en el que se instala la Plaza de Toros convirtiéndose en un pintoresco coso taurino durante las fiestas patronales desde mediados el siglo XIX.

Cruz de Cisneros
Plaza Mayor con la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, la Iglesia y el Ayuntamiento

En la Plaza nos encontramos de frente con el edificio del Ayuntamiento, fundado en 1514 por el Cardenal Cisneros como pósito o almacén de grano para las épocas de escasez. A la izquierda, en un edificio de ventanas junto a la Oficina de Turismo se encuentra la Abadía de las Concepcionistas Franciscanas Descalzas, la cual sufrió daños durante la Guerra Civil y fue reconstruida en los años 60. La verdadera maravilla de la plaza y de la Villa es la Iglesia de Santa María Magdalena, una de las joyas del gótico madrileño y declarado Monumento Histórico Artístico en 1983.

Portada Iglesia
Portada de la Iglesia de Santa María Magdalena

La construcción de este templo fue promovida por el Arzobispo Martínez Contreras y los Cardenales Mendoza, Cisneros y Fonseca y se remonta a la primera mitad del siglo XV, alargándose hasta el primer cuarto del siglo XVII. El interior del templo llama la atención por su grandiosidad que bien podría corresponderse con la de una catedral. En una de sus capillas nos encontramos con el Cristo de Cisneros, que fue un regalo de Isabel La Católica al Cardenal Cisneros por su lealtad y fidelidad como confesor. En esa misma capilla está enterrado el poeta Juan de Mena quien, en 1456, de paso por la Villa, murió al caer de un burro mientras se dirigía a visitar al Marqués de Santillana. En otra de las capillas reposan los restos de Alfonso Jiménez de Cisneros, padre del Cardenal.

Arco de San Bartolomé
El arco de San Bartolomé albergaba la notaría en el siglo XIX

Torrelaguna estaba rodeado por una muralla de la época mozárabe de la cual se conservan restos y varias puertas. Muchas casas conservan cuevas que, actualmente, se destinan a diferentes usos. El más habitual es el de la restauración: los restaurantes Casa Patata, Alfolí de la Sal o Camino de la Posada Real, son solo algunos de los ejemplos.

Nos dirigimos a la Ermita de la Virgen de la Soledad para lo cual cruzamos el arroyo Matachivos por su puente medieval y que separa la zona antigua del arrabal, zona extramuros que mantiene el nombre de donde vivían las clases más bajas. Paralelo a la carretera de Torremocha y Patones llegamos al Polideportivo Antonio Martín, dedicado al ciclista torrelagunense que en los 90 estaba considerado como el relevo de Miguel Induráin y que, en 1994 con solo 23 años, murió atropellado por un camión mientras entrenaba en los alrededores del pueblo en la N-320. Continuando el camino llegamos a la Ermita de la Virgen de la Soledad, Patrona de la Villa. Esta ermita es de finales de siglo XVII y fue el antiguo Humilladero de la Vera Cruz y frontera jurisdiccional del municipio. Durante la Guerra Civil fue habilitada como prisión.

Ermita Soledad
Ermita de la Virgen de la Soledad, Patrona de Torrelaguna

Deshaciendo los pasos por la Calle Mayor, una de las principales de la Villa, nos encontraremos nuevas muestras de la riqueza patrimonial e histórica de Torrelaguna como el Palacio del Marqués de Linares del Siglo XVI y, más adelante, la casa donde vivió San Isidro Labrador con Santa María de la Cabeza, de la que se conserva la puerta con una inscripción. Son muchos los palacios que encontramos en nuestra visita a Torrelaguna. Además del ya mencionado, existen otros en mejor o peor estado de conservación como el Palacio del Marqués del Pozo, la Portada de los Quirós, el Palacio de Arteaga, la Casa de los Vargas o el Palacio de Salinas, este último actual casa-cuartel de la Guardia Civil.

Puente Matachivos
Puente medieval sobre el arroyo Matachivos

En el recorrido por el municipio, la herencia religiosa de Torrelaguna se hace evidente. En el siglo XVI, diferentes comunidades religiosas se asentaron en la Villa dejando edificios que sufrieron en mayor o menor medida el paso de las guerras y la época de decadencia del municipio. Así, en plena carretera de Torremocha-Patones, encontramos los restos del monasterio Franciscano de la Madre de Dios que fue derruido en la Guerra de la Independencia y del que se conserva la espadaña, actual hogar de cigüeñas donde estas fabrican sus nidos. Las casas aledañas del antiguo monasterio conservan las paredes originales. Muy cerca se encuentra el convento de las Carmelitas de la Caridad, inaugurado a comienzos del siglo XX.

Torrelaguna de cine

En los años 50 y 60, Torrelaguna fue escenario del rodaje de un buen número de películas. De 1958 es la película de “Los clarines del miedo”, protagonizada por Paco Rabal, en la que se recrean algunas de aquellas tardes de toros en la antigua Plaza Mayor -reconvertida en Plaza de Toros durante las fiestas-. Más tarde, coincidiendo con el aperturismo económico español y el desarrollo del turismo se rodó “El turismo es un gran invento” (1968) de Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez y Antonio Ozores.

Torrelaguna-Cine
Fotograma de la película “El turismo es un gran invento” rodada en Torrelaguna (Imagen: FlixOlé)

El cine internacional también ha utilizado Torrelaguna como escenario de rodaje. En 1957, la película “Orgullo y Pasión” -un film sobre la Guerra de la Independencia española- trajo hasta la Villa a Cary Grant y a Sofía Loren.

Ya en los años 90, destaca el rodaje de “Amantes” (1991) de Jorge Sanz, Victoria Abril y Maribel Verdú y, más recientemente, el de “Todos lo Saben” (2018), de Penélope Cruz y Javier Bardem.

Su riqueza patrimonial permite a la Villa de Torrelaguna ser el lugar ideal para el rodaje de películas y series de calado histórico como “Isabel“, famosa serie de TVE protagonizada por Michelle Jenner y Rodolfo Sancho; y “La Corona Partida“, una película de 2016 con Irene Escolar, Raúl Mérida y José Coronado entre el reparto.

Las fiestas

Destacan las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Soledad que se celebra el primer fin de semana de septiembre. La tradición taurina de la Villa de Torrelaguna marca los festejos con los tradicionales encierros que se celebran desde hace más de 100 años y las corridas de toros celebradas en una Plaza Mayor engalanada para la ocasión y que ha sido escenario de la grabación de varias películas.

Cartel-Fiestas-Torrelaguna
Imagen del cartel taurino de las Fiestas Patronales de 2019 con la Plaza Mayor convertida en Plaza de Toros (Fotografía: Ayuntamiento de Torrelaguna)

También destaca la Romería en honor a Santa María de la Cabeza que se celebra en junio en las inmediaciones de la Ermita que lleva su nombre y que es el santuario mariano más antiguo de Madrid, con origen en la época preislámica. El nombre le viene a la ermita de cuando la Santa, nacida en Caraquiz y vecina de Torrelaguna, trabajaba en este mismo templo donde, además, se llegaron a guardar sus restos hasta que fueron trasladados a Madrid junto a su esposo, San Isidro Labrador, en el siglo XVIII.

La gastronomía

La oferta gastronómica de Torrelaguna es muy amplia y existen muchos restaurantes en los que disfrutarla. El más famoso es Casa Patata, actualmente renombrado como Mesón de la Villa donde se puede probar su exquisito chorizo a la garrota. Destacan también el Camino de la Posada Real, el mesón Casa Moraleda y el Alfolí de la Sal, este último ubicado en un edificio de los siglos XIV y XV que actuaba como alhóndiga y que se transformó en alfolí, o almacén de sal para el ganado. Todos ellos cuentan con cuevas propias que se pueden visitar y comer en ellas, eso sí, siempre con una ‘rebequita’ porque la temperatura en dichas cuevas nunca supera los 10ºC.

Cojonudos
Los famosos “Cojonudos” de Torrelaguna

La rica gastronomía de Torrelaguna consiste en recetas típicas castellanas como la sopa castellana o las migas, aunque uno no puede abandonar la Villa sin degustar uno de sus jugosos asados, el mencionado chorizo a la garrota y los dulces típicos como las rosquillas, aunque el dulce estrella son los “Cojonudos” -lazos de hojaldre y miel- que se pueden encontrar en la panadería Calleja.

Rutas y senderos alrededor de Torrelaguna

Una amplia oferta de rutas alrededor de Torrelaguna permitirán complementar la visita a la Villa con su maravilloso entorno natural. Destacamos cuatro rutas de mayor o menor dificultad para descubrirlo.

  • Ruta al área recreativa de Valgallego. Saliendo en dirección a Madrid por la N-320, hay que girar a la derecha en el cruce de La Cabrera. Se llega a un espacio con merenderos y sendas por las que perderse en dirección a La Cabrera. Es una zona con arroyos en la que abunda el chopo.
  • La ruta por el Pontón de la Oliva no atraviesa el término municipal de Torrelaguna pero su cercanía permite disfrutarla de igual manera. La ruta nos lleva a la presa, a unos cuatro kilómetros tras cruzar Patones de Abajo, siendo una opción para senderistas y escaladores.
  • Ruta de la Atalaya de Arrebatacapas. Cogemos la carretera que va hacia El Berrueco (M-131) y a 4,5 kilómetros nos topamos con el puerto de Arrebatacapas. En lo más alto, a mano izquierda, aparece una pista de tierra por donde empezamos a andar. Pronto vemos que la pista hace una curva a la izquierda y desciende por la ladera. En medio de la curva, nos desviamos a la derecha para llegar a la torre del siglo X, construida por los árabes alrededor del año 950. Formaba parte de un conjunto de torreones levantados a lo largo de la Sierra de Madrid que servían para vigilar la posible llegada de las tropas cristianas.
  • Ruta de La Caleriza. Desde el arrabal hacia la Ermita de San Sebastián parte un camino con monte-barrera jalonado por los sifones del Canal de Isabel II. Esta ruta discurre por tres de las poblaciones que conforman el Valle Medio del Jarama (Torrelaguna, Torremocha del Jarama y Patones) y permite transitar por la cornisa caliza que traviesa los tres municipios, cuya altura nos deja disfrutar de una bella panorámica del valle.
Vista La Cabrera
Vista de la Sierra de La Cabrera nevada desde Torrelaguna

Hasta aquí este recorrido por la Antigua y Noble Villa de Torrelaguna, una de las Once Villas de la Comunidad de Madrid. Un paseo por rincones envueltos en una historia infinita que te invita a seguir descubriendo el municipio en próximas visitas.

6 comentarios sobre “Torrelaguna: la historia de una Villa que te enamorará

  1. ¡Excelente artículo!. ¡Me encanta Torrelaguna!. A mí me enamoró desde la primera vez que fui, tanto que he ido varias veces más allí, y espero volver unas cuantas más. Tengo la suerte de que vivo relativamente cerca (a unos 45 km.), lo cual facilita las cosas.

    Es un pueblo con un gran atractivo monumental y cultural: la Iglesia es verdaderamente preciosa, la Plaza Mayor es bien bonita, la Calle Cardenal Cisneros, etc.,… Es una pasada pasear por sus calles, de gran sabor histórico.

    Y otro atractivo es el gastronómico. En general, en todos sus restaurantes se come muy bien. Casa Patata está genial, se come estupendamente allí. Y respecto a los dulces, no he entrado nunca en la Panadería Calleja, y, por tanto, no he probado, ni sus rosquillas ni sus “cojonudos”, no obstante, tomo nota para la próxima vez que vaya. Pero es que en materia de dulces, mi visita obligada en Torrelaguna es siempre la panadería-pastelería-cafetería Martín, situada en la Calle Cardenal Cisneros. Todos los productos que venden allí son magníficos (chocolate, tortas de chicharrones, etc.), pero el producto estrella que se lleva la palma en ese sitio son las tortas de anís, tanto que, en mi última excursión a Torrelaguna en el pasado mes de octubre, cuando fui a comprarlas, ya se habían agotado, cosa que nunca antes me había pasado, por lo que en mi próxima escapada a Torrelaguna, cuando todo vuelva más o menos a la “normalidad”, lo que haré será reservarlas previamente por teléfono. Están tan buenas estas tortas de anís, que siempre que voy a comprar para mí, compro también para una amiga, que no las conocía y que, desde que se las di a probar, también le encantan.

    Y otro atractivo de Torrelaguna, para mí, es que hay muchos gatos. Es que a mí me encantan todos los animales en general, y los gatos en particular.

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