Navalagamella: Desconexión en la Sierra Oeste de Madrid

Antes del confinamiento, había descubierto un lugar de los que no salen en las guías turísticas, de los que tienes que descubrir tú mismo. Para huir del ajetreo de la gran ciudad a veces hay que inventarse sitios donde no confluyan todos aquellos que quieren lo mismo a la vez, generalmente en un fin de semana. La Sierra Oeste de Madrid es perfecta para lograr ese propósito de escapada tranquila y de desconexión. Está compuesta por 19 pueblos, de muchos de ellos no habrás oído hablar jamás, y en este paseo de hoy vamos a recorrer uno de los que está situado en la parte más oriental de la comarca: Navalagamella.

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Panel de entrada a Navalagamella

El curioso topónimo ‘Navalagamella’ se divide en el lexema prerromano “naba” -tierra llana entre montañas sin árboles y generalmente montañosa- y el lexema “gamella”, del latín gamellus -utensilio que sirve para dar de comer y beber a los animales y que puede hacer referencia a las numerosas pilas de piedra tallada presentes en todo el término o, quizá, a la forma de “gamella” que tiene la pradera donde se ubica el pueblo.

Pasear por Navalagamella es hacerlo por un pueblo de los más afectados por la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid. En 1937, durante la batalla de Brunete, buena parte de sus edificios y casas quedaron destruidas por lo que en 1940 fue incluido dentro del plan de la Dirección General de Regiones Devastadas que reconstruyó, por ejemplo, su ayuntamiento. Mientras caminamos por su centro, de calles estrechas y perfectamente peatonalizadas, se observa el contraste. Por la calle Ancha, la principal del pueblo, quedan algunos restos de casas señoriales y construcciones de piedra que contrastan con los edificios levantados más recientemente.

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Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Estrella

Resulta curioso que para visitar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Estrella, del siglo XVI, debemos salirnos prácticamente del pueblo, hacia la carretera de Valdemorillo. Adosado a esta se encuentra el cementerio de la misma época, formando ambos un conjunto homogéneo. Cuentan que en el siglo XI, en el mismo emplazamiento de la iglesia, los pastores del pueblo erigieron un hogar para que un ermitaño pudiese vivir santamente y recibir sus consejos espirituales. Dos siglos más tarde, se levantaría un templo en dicho lugar con gruesos muros fortificados para protegerse de los ataques que se producían en la época de la Reconquista.

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Plaza Mayor de Navalagamella

Ya en el siglo XVI, Navalagamella vivió su momento de mayor esplendor al hallarse en la ruta de abastecimiento de madera y piedra para la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La población del municipio llegó a aumentar hasta los 9.000 habitantes -hoy son poco más de 2.600-, hecho que provocó la ampliación de la iglesia siguiendo la pragmática dictada por la Casa Real mediante la cual se garantizaban una serie de beneficios a todas las localidades y órdenes religiosas que los remodelaran siguiendo el estilo herreriano. Durante la Guerra Civil, el templo sufrió severos daños siendo incendiado y expoliado, y posteriormente restaurado.

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Reproducción del acueducto de Segovia y una de las fachadas de Acción Poética de Navalagamella
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Torre del Reloj de Navalagamella

Después de pasear por su casco, con muchas de sus fachadas embellecidas por el Teatro Creativo de Navalagamella, nos adentramos en la plaza de España. Nada más entrar en ella desde la parte noroeste, nos encontramos con una pequeña reproducción del acueducto de Segovia, donada por la capital segoviana a Navalagamella por su antigua pertenencia al Sexmo de Casarrubios, una de las partes en las que estaba dividida la Tierra de Segovia, hasta 1674. La plaza de España alberga el ayuntamiento desde el siglo XVII. El actual ha sido remodelado en diferentes ocasiones, la última en 1998. En su fachada encontramos el escudo del municipio, esculpido en granito. Frente al consistorio, la Torre del Reloj, posiblemente el único resto del primer Ayuntamiento del siglo XVII.

La figura de ‘Antoñete’

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Placa de la plaza de Antonio Chenel, “Antoñete”

Si ha habido alguien que en las últimas décadas ha dado a conocer Navalagamella ese ha sido Antonio Chenel, “Antoñete”. El torero, fallecido en 2011 a los 79 años, pasó los últimos 25 años de su vida en la localidad serrana. Así describían la finca del maestro Chenel en el diario El País en 1987: “El caserío es impresionante: construcciones en diferentes planos y con distintos ambientes; rejería castellana; un amplio atrio lateral con pórticos cortijeros; porches a los resguardos de los distintos vientos; oratorio edificado en piedra, en lo alto su campanil, ventanas y relieves góticos; jardines donde se abren patios; piscina; palomar, invernadero, naves de aladrería, y en una vaguada próxima, el espléndido chalet del guarda (pero no tiene guarda)”. Desde su finca comentaba cada domingo en la SER junto a Manolo Molés la actualidad del mundo del toro. Hoy, en el centro de Navalagamella tiene una plaza con su nombre.

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Cartel de la 2ª Ruta del Garbanzo Madrileño

Comer es un placer en Navalagamella

Repasados los atractivos más importantes de la localidad, nos queda el que ha hecho que visite Navalagamella varias veces en los últimos tiempos: su comida. ¡Cómo se come en Navalagamella! Este municipio está dentro de la Ruta del Garbanzo Madrileño que se lleva celebrando dos años y que agrupa algunos de los restaurantes de los pueblos de la zona, con el fin de dar a conocer uno de los productos por excelencia de la Comunidad de Madrid gracias a la marca “La Garbancera”.

En muchos de los restaurantes de Navalagamella puedes comerte un auténtico cocido madrileño los miércoles y los sábados pero mi debilidad es un pequeño restaurante situado en la plaza de España. El Mesón Gallego está regentado por María y Antonio, un matrimonio pontevedrés de la zona de A Guarda que descubrió Navalagamella hace 37 años y decidió instalarse allí dejando atrás su tierra. Es una auténtica gozada disfrutar de la cocina de María. Sin estridencias. Un buen cuenco de callos con garbanzos, judiones de La Granja o caldo gallego, de primero, y un buen rabo de toro, por ejemplo, de segundo. A todo ello hay que sumarle su exquisita tarta de queso o su estupendo arroz con leche. Imposible no salir de allí a punto del colapso.

A su comida hay que sumarle el cariño y la hospitalidad que te transmiten desde que entras por la puerta. Arriba, en su comedor, podrás disfrutar de una buena panorámica de la plaza de España. Un lugar ideal para una buena comida en familia, con amigos o para darte un buen homenaje. Además, si tienes suerte, podrás conocer a José Antonio Carreiro, hijo de los dueños y novillero con grandes tardes en Las Ventas, Valdemorillo y en Latinoamérica, y que cuando tiene que hacer las veces de camarero echando una mano al negocio familiar lo hace exhibiendo una amabilidad que te hace sentir como en casa.

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Exquisito rabo de toro típico del Mesón Gallego de Navalagamella

Rutas alrededor de Navalagamella

No podemos obviar la riqueza natural que envuelve Navalagamella con el río Perales, considerado uno de los mejores ríos conservados de la Comunidad de Madrid desde el punto de vista medioambiental, como protagonista de la mayoría de las rutas y sendas que pueden realizarse en su entorno. Destaca la Ruta de los Molinos, una ruta circular de unas tres horas de duración que discurre por la ribera del río Perales y sus arroyos. Por ella, podremos no solo descubrir un entorno natural de los más bellos de la geografía madrileña, sino también viajar hasta la Edad Media descubriendo, en el margen del citado río, antiguos molinos que utilizaban la fuerza del agua para moler el grano y obtener harina; o caminar por un tramo de la Cañada Real Leonesa Oriental, utilizada en el medievo para conducir el ganado. Tampoco sería extraño encontrarnos entre la vegetación restos de la Guerra Civil así como alguna construcción militar.

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Río Perales en la Ruta de los Molinos

Hasta aquí este pequeño recorrido por el Navalagamella más esencial. Un pueblo que, a poco más de media hora de la capital, te ayudará a desconectar, a respirar aire puro y a descubrir rincones que merecen la pena y mucho. En su nueva web de Turismo de Navalagamella podrás encontrar mucho más para disfrutar al máximo de una zona con mucho potencial. Como ellos mismos dicen: “Navalagamella, descúbrela”. Seguiremos descubriendo la Sierra Oeste de Madrid…

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