La Sierra del Rincón en Fase 1

Era inevitable. Después de dos meses y medio de confinamiento absoluto y responsable, el primer fin de semana tocaba salir a tomar el aire y olvidarse todo lo posible de la dura realidad que estamos viviendo. Volver a la carretera, a los pueblos, a patear sus calles, a descubrir nuevas rutas, en definitiva, a recuperar el tiempo perdido. Y como en esta Fase 1 no se puede salir de la provincia (en nuestro caso de la Comunidad de Madrid), en el extremo nororiental de la Sierra Norte de Madrid, la Sierra del Rincón, Reserva de la Biosfera desde 2005, se presentaba como el lugar ideal.

Hotel Rural Monte del Tejo

Después de varias semanas planificando escapadas como fórmula para tomarnos el día a día y el inescrutable futuro de otra forma, llegó el momento de escoger alojamiento de entre la oferta que ofrece la Sierra del Rincón. El Hotel Rural Monte del Tejo, en Montejo de la Sierra, nos transmitió desde la primera llamada la ilusión por la reapertura, por volver a recibir visitantes y la tranquilidad de tener todo adecuado a las exigencias de las autoridades sanitarias. Desde luego que nada más poner el pie en este encantador hotelito pudimos comprobar que así era. El trato de Maribel y Manolo fue tan exquisito como la comida que pudimos disfrutar en su restaurante con una carta cargada de platos confeccionados con productos de la tierra como los judiones de Montejo, las migas, las chuletillas de cordero o la ventresca de atún de los que dimos buena cuenta.

La Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón comprende los términos de seis municipios: Montejo de la Sierra (353 habitantes), Horcajuelo de la Sierra (86), Prádena del Rincón (117), La Hiruela (57), Puebla de la Sierra (65) y Madarcos* (48). Pueblos todos ellos en un excelente estado de conservación en los que predominan las construcciones de piedra y rodeados de un entorno natural que sobrecoge. Con múltiples posibilidades de rutas y sendas para perderse y con una joya natural de un valor incalculable: el Hayedo de Montejo.

Ayuntamiento de Montejo de la Sierra en la plaza Mayor

Si algo nos llamó la atención de la zona es la vida que desprenden estos pueblos pese a que el censo supere, solo en algunos casos, el centenar de habitantes. Montejo de la Sierra, por ser el más grande, especialmente. Era el primer fin de semana en el que estaba permitido salir más allá de los lugares de residencia y los reencuentros eran la nota predominante por sus callejuelas. Familias enteras que acudían a su segunda residencia o de visita. Abuelos que volvían a jugar con sus nietos en la calle. Charlas entre vecinos, los que viven y los que regresan. Eso sí, con la responsabilidad por bandera con la mascarilla como complemento común.

Calles de Montejo de la Sierra. Abajo, iglesia de San Pedro en Cátedra y la ermita de la Soledad.

La plaza Mayor de Montejo de la Sierra es el punto de encuentro del municipio. Alberga su ayuntamiento y la iglesia de San Pedro en Cátedra, un edificio barroco levantado entre los siglos XVI y XVIII. Caminamos por la calle Real -un nombre muy recurrente en estos pueblos- y también nos encontramos la plaza de la Fuente, actualmente en obras; el potro de herrar -elemento muy común en los pueblos de la zona-; y la ermita de la Soledad, el típico humilladero situado a la salida de muchos pueblos castellanos.

Otra de las cosas que llama poderosamente nuestra atención mientras paseamos por Montejo de la Sierra es la cantidad de casas de piedra que están en obras. Nuevas construcciones y restauraciones de viviendas se reparten por el callejero, no solo de este pueblo, si no de muchos de la zona. Seguramente destinadas a segundas residencias o, quién sabe, familias que quieren escapar de la ciudad, más si cabe después de todo lo que estamos viviendo actualmente.

Chozo de pastor en la senda por la Dehesa Boyal

Si sales paseando por la carretera que te dirige a La Hiruela con el rumor del río de la Madre a tu derecha, llegarás al punto de inicio de la senda que elegimos para hacer de entre toda la oferta que tiene Montejo de la Sierra. La senda de la Dehesa Boyal tiene apenas cinco kilómetros que te llevan entre fresnos, rebollos y pastizales donde no será difícil encontrarse a las vacas pastando. Durante el camino, encontrarás un auténtico chozo de pastor. Estremece pensar en aquellos pastores que, en los duros inviernos, utilizaban estas sencillas construcciones como refugio. No podrás dejar de admirar su planta circular y muro y cubierta de piedra con cubierta de cepellones de pastizal y de lajas. La presencia de pequeños arroyos y alguna que otra charca te permitirá refrescarte en este ameno recorrido.

Vacas pastando en la senda por la Dehesa Boyal

Desde Montejo de la Sierra, también hay una senda que en poco más de una hora te lleva caminando por el camino viejo a la vecina localidad de Horcajuelo de la Sierra. En tres minutos llegarás en coche ahorrando las energías que necesitarás para recorrer un pueblo en continua pendiente. Situado en un cerro entre dos arroyos, la vista desde la carretera antes de tomar la última curva de entrada al pueblo es sensacional.

Horcajuelo de la Sierra sorprende a cada paso. Sus vecinos cuidan sus casas con esmero y dotan al pueblo de un encanto excepcional. En verdad, esta última frase podría atribuirse a cualquiera de los pueblos de la Sierra del Rincón aunque puede ser que el sol de la mañana ofreciera un semblante distinto a nuestro paso por este municipio que no alcanza el centenar de habitantes pero que, entre moteros y visitantes del fin de semana, lo superaban con creces.

La M-141 vertebra Horcajuelo de la Sierra. Según la vamos ascendiendo, nos vamos encontrando los principales elementos del municipio. Junto a su coqueto ayuntamiento, se encuentra la iglesia de San Nicolás de Bari. Una de las dos iglesias que se conservan del Madrid medieval. De estilo barroco, tiene la particularidad de no haber sufrido daños durante la Guerra Civil, lo cual le confiere una riqueza especial. Contemplarla un buen rato nos dejará boquiabiertos. Si callejeamos, no dejaremos de admirar el antiguo potro de herrar y más construcciones de piedra de bella factura.

Potro de herrar en Horcajuelo de la Sierra. Arriba, la iglesia de San Nicolás de Bari; el ayuntamiento y la fuente.

Tomamos camino de Prádena del Rincón mientras el sol se esconde para dar paso a una amenaza de tormenta que queda en eso. La particularidad de este municipio, sin lugar a dudas, es su necrópolis ubicada bajo parte de la iglesia de Santo Domingo de Silos. Un conjunto funerario con 96 tumbas excavadas en roca que datan del siglo XII al XV. Estremece la imagen de las sepulturas e imaginárselas en otro tiempo en aquellas difíciles tierras.

La iglesia de Santo Domingo de Silos está declarada como Bien de Interés Cultural. No es para menos. Tanto su interior como sus inmediaciones están repletos de una riqueza patrimonial que demuestran la importancia que tuvo Prádena tiempo atrás desde que unos repobladores cristianos la ocuparan y, más tarde, en el siglo XIV, cuando fue parte del Señorío de los Mendoza.

Construcción tradicional en Prádena del Rincón. Más arriba, la iglesia y la necrópolis.

Deshaciendo el camino y regresando por Montejo de la Sierra, nos dirigimos al Hayedo de Montejo. No será posible visitarlo pero sí sentirlo cerca y dejarse invadir por el entorno natural de este Patrimonio Natural de la Humanidad. Llegamos a la entrada ascendiendo el Puerto de El Cardoso que se toma desde la carretera que nos llevará a La Hiruela. Una zona recreativa por la que pasa el río Jarama permite bordear el límite con la provincia de Guadalajara y deleitar nuestros oídos con el rumor de su cauce que baja fiero desde su nacimiento kilómetros más allá en Peña Cebollera a 2.119 metros.

Puente que cruza el río Jarama. Al fondo, el acceso al Hayedo de Montejo.

Desde el acceso al Hayedo de Montejo a La Hiruela se puede ir por El Cardoso de la Sierra continuando la carretera o volviendo sobre nuestros pasos y ascendiendo de nuevo el puerto. Como no se puede cruzar a Guadalajara, nos queda la opción de desandar el camino. La Hiruela te recibe con un parking en el que dejar el coche pues, si no eres residente o persona autorizada, no puedes circular por su entramado urbano. Sin duda, una buena medida para desahogar las calles de vehículos que muchas veces deslucen el paseo. Un pequeño arroyo te da la bienvenida al pueblo más pequeño de la Sierra del Rincón y el segundo con menos habitantes de la Comunidad de Madrid (según el INE de 2019). Unos pasos más adelante, un peral bicentenario, catalogado como árbol singular de la Comunidad de Madrid y uno de los mayores de España, queda como testigo de una época en la que se extendieron las plantaciones de este árbol por la zona de La Hiruela.

Paseamos por sus dos calles principales, la del Pilón y la de Enmedio. En esta última se encuentra el ayuntamiento y, cercano a él, la iglesia de San Miguel Arcángel de estilo barroco. Nos asombramos con sus cuidadas construcciones de piedra, las más antiguas y las restauradas cuidando el estilo tradicional y para alargar el camino hacemos la senda de los oficios de la vida con las carboneras, el molino harinero y los colmenares como protagonistas. En plena senda nos topamos con la Virgen de Lourdes, en un pequeño altar situado con gusto justo antes del arroyo de la Fuentecilla que baja impetuoso al encuentro de un Jarama que le espera pocos metros más allá.

Es la hora de poner rumbo al último destino de la Sierra del Rincón que nos queda por conocer. La Puebla de la Sierra se llamó hasta los años cuarenta Puebla de la Mujer Muerta, por el nombre de los cerros a cuyo pie se encuentra el municipio. Antes de llegar allí por carreteras sinuosas y de pavimento irregular, nos detenemos en el Puerto de la Puebla donde un fantástico mirador nos permite tener una perspectiva sencillamente espectacular que sirve de balance de todo lo visto y más allá: hasta Cuerda Larga, Peñalara o Somosierra nos dará la vista desde los 1.834 metros en los que nos encontramos, dentro de la parte madrileña de la Sierra de Ayllón.

Vistas desde el Puerto de la Puebla

Entre pinares descendemos hasta Puebla de la Sierra, a cuyo núcleo se llega por escaleras y calles empinadas. Encontramos la plaza de Carlos Ruiz, el gobernador civil de la provincia que promulgó el cambio de denominación del municipio, y que da nombre a la plaza principal del pueblo donde se encuentra el ayuntamiento y su hospedería. En la parte baja de la plaza, bajando unas escaleras, llegamos a la iglesia de la Purísima Concepción que vuelve a dejarnos sin palabras por su belleza y sencillez a partes iguales.

En Puebla de la Sierra, tanto el ayuntamiento como la iglesia quedaron prácticamente destruidos durante la Guerra Civil. El Plan de Regiones Devastadas actuó en el municipio aunque su situación de aislamiento dificultó mucho su recuperación. Sin embargo, todo eso quedó atrás. Hoy en día, pasear por Puebla es un auténtico deleite. Sus calles y callejuelas de pizarra te envuelven entre casas de arquitectura negra maravillosamente conservadas.

Fragua de Puebla de la Sierra de 1570. Arriba, el ayuntamiento y la iglesia.

En nuestro agradable paseo, nos topamos con otro árbol singular de la Comunidad de Madrid y muy valorado en toda la Sierra Norte. El nogal del Pradillo, de más de 100 años, era famoso por las ricas nueces que daba y con las que, al caer del árbol, los más pequeños y paseantes se llenaban los bolsillos. Te quedas asombrado contemplándolo mientras piensas la cantidad de historias que habrá visto pasar en su siglo de vida en Puebla de la Sierra.

Río de la Puebla

De vuelta a la parte baja del pueblo, nos encontramos con el río de la Puebla. Este río nace en las proximidades del municipio recogiendo a su paso el agua de infinidad de arroyos. Desde la calle de los Prados Llanos, se accede a su cauce envuelto en un precioso bosque de ribera que invita al caminante a quedarse ahí perenne y a olvidarse de todo con el regalo que supone para los oídos el sonido del agua.

Este río también se puede disfrutar en el Parque Avellanos, una zona recreativa a la salida de Puebla que nos quedamos con ganas de visitar aunque teníamos anotada. En su discurrir de norte a sur buscando su desembocadura en el embalse de El Atazar, el río de la Puebla forma un profundo valle que puede contemplarse desde algún mirador por la sinuosa y ciertamente complicada M-130.

Nos despedimos de la Sierra del Rincón con la memoria cargada de imágenes para el recuerdo y con el firme propósito de volver a disfrutarla en breve. Una auténtica joya natural muy cerquita de Madrid que debemos cuidar entre todos para que puedan seguir disfrutándola las generaciones venideras.

*Madarcos entró a formar parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón en junio de 2019, circunstancia que desconocíamos hasta que nos encontramos con un artículo del digital Crónica Norte donde así lo hacía constar. A día de hoy, es el único espacio donde se muestra este hecho.

En 1993, José Antonio Labordeta recorrió la Sierra Norte de Madrid en “Un país en la mochila”

3 comentarios sobre “La Sierra del Rincón en Fase 1

  1. Excelente investigación.
    Dado que vi tu blog en el grupo de Repoblando en Facebook, sería muy interesante que dieras las vías de acceso público (si las hay), si cuentan con servicio de internet, etc. Sería ideal que se desarrollaran esos lugares.

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