Paseo por la Segovia vacía: Maderuelo

La Serranía Celtibérica es un territorio que abarca a diez provincias españolas, unas completas y otras solo en una parte, y que es conocida como la Laponia española por tener una densidad de población que en algunas zonas es tan baja o más que en la región ártica.

Maderuelo es uno de Los Pueblos más bonitos de España

La provincia de Segovia tiene parte de su territorio dentro de esta área y es la que menos municipios aporta -junto con Valencia-, con un total de 17. Entre ellos, dos reconocidos como Ayllón y Riaza que suman casi el 70% de los habitantes de esta parte de la Serranía Celtibérica segoviana, y que se delimita fácilmente pues en su mayoría comprende todo el área provincial que queda en el margen derecho de la autovía de Burgos.

Hoy recorremos parte de este territorio. Es día entre semana y el efecto de la España Vacía se ve con mayor claridad que los fines de semana. Aterrizamos en Maderuelo, uno de los pueblos que forman parte de la red de los más bonitos de España y que conserva un aire medieval cautivador. Debajo del pueblo, el embalse de Linares del Arroyo, que en los primeros días del otoño ofrece una bella estampa con sus aguas en calma de cuyo fondo emanan aguas medicinales. Paseamos por sus alrededores mientras, sobre nuestras cabezas, una docena de águilas pescadoras surcan los cielos del entorno del Parque Natural de las Hoces del río Riaza.

Vista de Maderuelo y del embalse de Linares del Arroyo desde la ermita de la Vera Cruz

Al otro lado del puente se encuentra la ermita de la Vera Cruz, con unas pinturas del siglo XII que son consideradas los primeros desnudos del románico y que estuvieron a punto de inundarse con la construcción del embalse en 1934. Hoy está cerrada y por la zona recreativa anexa apenas nos encontramos con uno o dos perros que chapotean en las aguas del embalse y a sus respectivos dueños.

Ermita de la Vera Cruz y zona recreativa. Debajo, Puerta de la Villa y recorrido por las calles de Maderuelo.

Desde el otro lado del puente, la vista de la villa de Maderuelo es sencillamente sobrecogedora. Sobre un inmenso roquedal con forma de navío varado ante el embalse, viven sus 168 habitantes -unos 60 fijos comentan en un bar del cercano Campo de San Pedro-. Deshacemos el camino y subimos al casco antiguo para acceder al mismo por la Puerta de la Villa. En nuestro paseo, observamos cada construcción en silencio, sin ánimo de perturbar la calma y la tranquilidad que emana de las piedras de sus casas.

La calle de San Miguel nos lleva directos a la iglesia de Santa María del Castillo. Allí, en una de las naves laterales se conserva una misteriosa momia vestida de niña que nadie sabe quién es y que cuenta con una leyenda detrás. Todo esto nos lo cuentan, pues la iglesia está cerrada a cal y canto en este jueves de otoño en el que el calor aprieta. Desde allí, a nuestra derecha, salen pequeñas callejuelas que nos dirigen hasta el borde del pueblo donde contemplar y quedarnos estremecidos con el embalse desde las alturas. Continuando la calle, que ahora es del Castillo, acabamos en la plaza del mismo nombre que a duras penas conserva restos del antiguo recinto medieval.

Vista del embalse de Linares del Arroyo desde Maderuelo.

Recorremos el entorno del Parque Natural de las Hoces del río Riaza por una zona en la que Segovia, Burgos y Soria se dan la mano. Tras unos kilómetros, y después de cruzar el bello municipio burgalés de Fuentelcésped, regresamos a tierras segovianas por la Ruta del Vino Ribera de Duero hasta Montejo de la Vega de la Serrezuela donde el río Riaza discurre buscando el Duero, al cual encontrará en las inmediaciones de Roa. En Montejo, el ir y venir de tractores cargados de uva es la tónica predominante.

Río Riaza a su paso por Montejo de la Vega de la Serrezuela.
Cartel con los pueblos, la fauna y la flora de la Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo.

Por carreteras angostas y de firme irregular, cruzamos la histórica Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo con pueblos como Valdevacas de Montejo o Moral de Hornuez que apenas superan los 50 habitantes. Por el camino, dejamos a un lado el fantástico enebral de Hornuez, un bosque singular en las inmediaciones del santuario de Nuestra Señora de Hornuez.

Ayuntamiento de Campo de San Pedro. Abajo, antigua estación de FF.CC. de Campo de San Pedro.

Llegamos a Campo de San Pedro. Pueblo de paso de todos los que se dirigen a Maderuelo y el cual tenía especial interés en visitar por ser elegido por Paco Cerdà como portada de su fabulosa obra Los últimos: voces de la Laponia española. Recorremos la vía del tren de la antigua línea Madrid-Burgos y, en el silencio, estremece pensar en otra época en la que esta estación daba vida a este pueblo. Antes de partir, un café frente al ayuntamiento y una visita a la iglesia de San Pedro Ad Víncula del siglo XVI, muestra de un pasado de mayor esplendor.

La Serranía Celtibérica -y por tanto la Segovia vacía- acaba, en teoría, antes de llegar a la autovía. El cartel que reza: “Boceguillas, parada y fonda“, define a la perfección la historia de una localidad que históricamente ha vivido -y sigue haciéndolo- de la carretera general y de la gente de paso. Entre ellos, aseguran, el Cardenal Cisneros o el mismísimo Napoleón. Hoy lo hacemos nosotros paseando por sus calles en las que nos encontramos, para nuestra sorpresa, un buen puñado de niños y grupos de mujeres con cochecitos de bebé, lo cual denota un futuro prometedor para este pueblo.

En Campo de San Pedro nos han hablado de una pastelería tradicional en Boceguillas que buscamos -y hallamos- a la salida del pueblo antes de tomar la A-1. Tras la Guerra Civil española, la demanda de un alimento de primera necesidad como es el pan era muy grande y un vecino de Boceguillas, llamado Maximino Sanz, comenzó a elaborarlo para satisfacer la necesidad, no solo de sus propios vecinos, sino también de aquellos que pasaban de camino hacia el norte de la península o hacia Madrid. Hoy cuenta con un área de servicio donde los viajeros pueden degustar las variadas elaboraciones propias de la marca M.Sanz y disfrutarlas allí mismo con un buen café.

Casa antigua en Boceguillas. Arriba, iglesia y ayuntamiento de Boceguillas.

Volvemos a casa con la imagen en la retina de aquella señora mayor de Maderuelo que, en absoluto silencio, tomaba el fresco en la puerta de su casa, ajena a la pandemia que asola el mundo, con la mirada perdida sin otro entretenimiento que el recuerdo de una vida, a buen seguro, dura y sacrificada y en una tierra de mujeres y hombres de verdad.

2 comentarios sobre “Paseo por la Segovia vacía: Maderuelo

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